miércoles, 5 de mayo de 2010

!LA CONFESION SE HACE PARA SALVACION ¡EL MILAGRO MAS GRANDE

(San Juan 3:16) ¿Cómo recibí el milagro que necesitaba? Llamé a un amigo mío que era cristiano. El me explicó que "Dios amó tanto al mundo que dió a Su Hijo unigénito para que todo aquel que en El crea no se pierda, mas tenga vida eterna". También me dijo: "Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino, mas el Señor cargó en El (Jesús) el pecado de todos nosotros". Mi amigo me habló de la promesa de Dios. Me enseñó donde dice:
(San Juan 1:12)."Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su Nombre, les dió potestad de ser hechos hijos de Dios". "Todo aquel que invoque el Nombre del Señor será salvo".

(Isa 1:18)"Venid luego, dice el Señor y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos: si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana". "Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo tú y tu casa".

Yo creí de corazón en estas promesas, pero no podía encontrar el alivio y la paz que anhelaba. ¡Necesitaba un milagro! ¡El milagro estaba en mi boca!
Fuí a la iglesia con mi amigo. Atravesé el pasillo con él. Me paré frente a la congregación y ¡ABRÍ MI BOCA Y DEJE QUE SALIERA EL MILAGRO! Pronuncié con mi boca lo que Dios dijo en Su Palabra. En efecto expresé: "He aceptado a Jesucristo como mi Salvador y El ha salvado mi alma. Confieso que ahora soy un cristiano con la autoridad que me dan sus grandes promesas. Fuí lavado de mis pecados con Su sangre. Soy un hijo de Dios. Esto es así porque LAS PROMESAS DE DIOS ASI LO DICEN".
¡¡LA CONFESIÓN DE FE (de las promesas de Dios) SE HACE PARA SALVACIÓN!!
Ese día, mi milagro de salvación del pecado se hizo realidad. Jesús me salvó. Pero no lo hizo sino hasta que abrí mi boca y confesé sus promesas como mías.
La Palabra (promesas de Dios) está cerca de tí en tu BOCA. Si ... si, si, si tu no solamente crees sino que también CONFIESAS ESTAS PROMESAS CON TU BOCA, te llevarán al milagro que necesitas.
¡¡El milagro está en tu boca!! No lo dejes guardado e inactivo. ¡¡PROCLÁMALO!!
¡La SALVACIÓN se alcanza por medio de la confesión de fe!
La Salvación no significa únicamente el salvar el alma. Significa integración, sanidad, seguridad, liberación, etc.
Obtén las promesas de Dios relacionadas con tu situación, tómalas en tu corazón y créelas, luego ABRE TU BOCA y confiésalas, y esto te llevará a la LIBERACIÓN, a la SANIDAD, a la SEGURIDAD, a la INTEGRACIÓN DE TU CUERPO, MENTE Y ESPÍRITU.
En otras palabras, puedes recibir otros milagros de la misma manera que alcanzaste el milagro de tu salvación.
En el caso de sanidad u otras necesidades, la evidencia en cuanto a lo que podemos ver o sentir puede no manifestarse de inmediato, pero al continuar confesando estas promesas, sin dudar en tu corazón, surge el milagro brillando para la gloria del Nombre de Jesús. Jesús es el hacedor de milagros. Dios es nuestro sanador, y puede obrar cuando confesamos la Palabra de Dios.
La Biblia dice: "Y limitaron al Santo de Israel". ¡En verdad podemos LIMITAR A DIOS!
¡El quiere sanarte! ¡El desea liberarte! ¡El anhela hacer en tí un milagro!
Pero si tu no buscas sus promesas y crees en ellas
en tu corazón y no LAS PROCLAMAS CON TU BOCA, limitas el poder milagroso de Dios.
Es tan fácil correr hacia algún "hombre" que nos pueda auxiliar. No debemos menospreciar esa clase de ayuda, pero podría suceder que algún día no encontráramos a esa persona. Dios quiere que TU crezcas en fe. El quiere que sepas que TU eres importante. El oirá TU voz. PIDE Y RECIBIRÁS, BUSCA Y HALLARAS, TOCA Y SE TE ABRIRÁ A TI. ¡¡A TI!! ¡¡Sí, aún a TI!! ¡¡Dios te oirá y honrará TU CONFESIÓN DE SUS PROMESAS!!

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